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CARIBE AMBIENTE Y REGION
 

POR: JAIRO PEREZ RICARDO
 

Quizás porque mi niñez sigue jugando en tus playas
Y escondido tras las cañas, queda mi primer amor.
Llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya.....

 Mediterráneo: Fragmento de Juan Manuel Serrat
 

La teoría de sistemas que nos condiciona a analizar nuestras experiencias con base en la interacción de los elementos, nos dice que la conciencia de los hombres, es el producto de las experiencias vividas en relación con su ambiente, incluyendo las vivencias de todas las generaciones que le han precedido, internalizadas en la conciencia individual y colectiva, para generar en ellas, como reflejos procesados, las emociones individuales y la conciencia colectiva, expresada como cultura social.

Pienso, después de analizar la historia universal, que los escenarios naturales son generadores de conciencia y más específicamente de actitudes ante el mundo y ante la vida, naturalmente en interacción con otros elementos sociales y económicos.

Caminando por las orillas del Mar Mediterráneo, sobre las ruinas del antiguo puerto de Yafo, casi se puede sentir aún el ruido de los elefantes de Anibal o la presencia imponente de Herodes ordenando limpiar los muelles..

Sin profundizar demasiado, sabemos que los atardeceres rojos del Mediterráneo iluminaron con sus destellos a Pitagoras, quien les sacó los números a las cosas, a Heráclito de Efeso, quien encontró la dialéctica en la plácida respiración de los ríos y a los guerreros de mil elefantes y cerradas falanges, también a los padres de Jesucristo ese atormentado judío de influencia universal........... Quizás ese mar estaba en su conciencia e impulsaba su grandeza.
 

NUESTRO CARIBE TROPICAL
 

Colombia, para fortuna de todos sus habitantes, tiene 1600 kilómetros de costa sobre el Mar Caribe, que respira como una ballena gigante, desde la hermosa Guajira al norte, hasta las playas de Sabsurro en Panamá.

Acá también las tardes tiñen de rojo el horizonte e inspiran las conciencias de unos hombres que sueñan con la grandeza, aunque no tengan elefantes.

Los Alisios del Norte, torcidos por la razón física que vio Coriolis, entran hasta el continente transportando sal, yodo, y dimetil sulfuro, para sazonar una tierra de grandes maravillas, que ha hecho soñadores a sus hombres por ello.

Tenemos ríos de agua y ríos nivales de la sierra y de rocío que bajan de la Macuira, para que no se queme el desierto. Tenemos tierras con esencia de sol en las tardes, viento y pájaros de colores que copiaron a las mariposas.
 

"Estamos hechos del polvo de las estrellas y de los destellos luminosos que refulgen en el universo. La fuerza que alienta nuestra vida y nuestra mente es la misma que mueve los planetas.
La luz, el trino de los pájaros y los escenarios naturales han modelado el espíritu humano durante su existencia histórica, de tal manera que estamos sincronizados con las más simples manifestaciones del universo y nuestros simbolismos y sensaciones responden a patrones escénicos de nuestro pasado cercano y remoto."

Fragmento de "El espíritu y la luz", contenido en el libro Colombia, Ecología y Tragedia, escrito por Jairo Pérez Ricardo.

Tenemos entonces en el Mar Caribe, los mismos los reflejos y los elementos que inspiraron a las conciencias que vieron en los mástiles que no se perdían en el horizonte del mediterráneo, la redondez de la tierra.

Por algo muchos colombianos que han descollado y descollan aún, en el contexto universal, son originarios de la región Caribe de este país y sus logros de alguna forma denotan inspiración y autenticidad. El maestro Gabriel García Márquez, con su prosa alucinada es posiblemente un de los más claros exponentes de la inspiración de la luz y el viento.

En otros terrenos Shakira, Alejandro Obregón, Carlos Vives, Emiliano Zuleta, Roberto Calderón, Benjamin Puche, El Pibe Valderrama, Edgar Rentería, han difundido una imagen positiva de Colombia, posiblemente originada en los destellos tropicales del Mar Caribe.

No pretendo decir que somos mejores que nadie, quiero decir solamente que somos diferentes y auténticos, y que por ello, tenemos el derecho a ejercer nuestra autenticidad en todos los terrenos, con la finalidad de facilitarnos el duro trámite de la vida moderna, que tiende a globalizar todo, incluso la conciencia de los hombres.

Nuestra autenticidad tiene en la displicencia con que tomamos la vida y en el amor a la paz, encerrado un gran valor, en un mundo convulsionado y aturdido por el hambre ocasionada por la destrucción de los recursos naturales, por la extinción de los idealismos y todas las utopías.

Tener en la piel el olor del yodo, y en la mente el recuerdo permanente de la luz quebrada de un atardecer, es como contemplar de manera permanente los trazos hechizados de un mágico pintor, que no tiene lápices ni acuarelas sino sol, viento y agua.

Creo que los habitantes del caribes no usamos las ametralladoras porque les tengamos miedo, como se podría pensar, creo más bien, que es porque tenemos el alma hecha de pájaros, trinos y melodías, y esa clase particular de almas, no sirve para la guerra.

 

JAIRO PEREZ RICARDO.